Este recorrido usa la estructura real de una implementación en marcha, con números simulados. Muévelo, fíltralo, cámbiale los supuestos. Toma dos minutos.
Tres datos aproximados basta. El cálculo usa como referencia lo medido en una operación real: el quiebre de reposición ronda el 10% de una semana de venta.
Cada fila es un producto que vendió las últimas 4 semanas en esa tienda y hoy está en cero. La caída semana a semana es la firma del quiebre. Y la última columna separa las dos decisiones que no son la misma: reponer es logística, comprar es plata.
En la herramienta real esta lista trae miles de filas, con foto del producto, y se puede bajar a Excel. Acá van 8 para que se entienda la idea.
Las filas dicen cuánta plata mueve cada producto. Las columnas, qué tan predecible es su demanda. Del cruce sale la política: cuánta cobertura corresponde en cada casilla. Pincha una para verla.
Ese desbalance es lo habitual: el problema casi nunca es que falte, es que sobra — y sobra en lo que no rota mientras falta en lo que sí.
Cada producto tiene su punto de pedido, calculado con lo que tarda en llegar y con lo estable que es su demanda. Cuando el stock de tu bodega no alcanza para todas las tiendas, lo reparte solo, priorizando las que más venden. Mueve el tiempo de despacho y mira qué cambia.
El plan de compra no se teclea: se calcula. Cambia el crecimiento que esperas para el resto del año y el sugerido se recalcula solo, marca por marca, contra el stock que ya tienes.
Una planilla la hace alguien una vez y envejece desde el primer día. Esto se reconstruye cada mañana, solo, antes de que llegues.
Estas son las herramientas que hoy están funcionando y se actualizan solas cada mañana en una operación real.
Cuéntame con qué cadenas trabajas y qué decisión te está costando tomar. De ahí sale una propuesta concreta — y si no tiene sentido para tu operación, te lo digo.